
Los Deudos
Durante el tanatorio de su abuelo Carmelo, Clarita se esfuerza por mantenerse serena y manejar los costes del sepelio, mientras su hermano Matías, ludópata y visionario de proyectos disparatados, malgasta el legado en un negocio insensato y una apuesta sobre el resultado del partido Ferro-River. La situación se tensa cuando el responsable de la casa fúnebre advierte que detendrá los trámites por impago, la abuela Irene demanda comodidades y surgen desembolsos imprevistos. Entre confusiones, reproches y confidencias familiares, revelando incluso la existencia paralela del abuelo, la sala se ve invadida por el desorden.











